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Curso de alemán: Problemas y dificultades al estudiar alemán

Problemas y dificultades al estudiar alemán

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Cuando empiezas a estudiar una lengua, además del nuevo vocabulario, hay también una serie de reglas que son diferentes en tu lengua materna. Eso dificulta aún más el aprendizaje. Si se trata de lenguas relacionadas estas diferencias son menores, pero en el caso de un estudiante de alemán cuya lengua materna es el español las diferencias son muchas y, en algunos casos, bastante importantes.

Antes de empezar a estudiar alemán es conveniente conocer a grandes rasgos estas diferencias para, al menos, tener una idea general de la lengua y saber por donde empezar para entender ciertos detalles que, al principio, son auténticos misterios.

Por eso, he creado esta lista con las diferencias más importantes. No pretende ser una lista que incluya todas las diferencias, pero sí al menos algunas de las más importantes. Tampoco se incluyen aquí explicaciones exhaustivas, ya que estas se irán dando en diferentes entradas temáticas.

La pronunciación en alemán es más compleja que la española

Aunque el alemán es un idioma con reglas claras y fáciles de pronunciación, tiene más fonemas (sonidos) que el español. Por ejemplo, hay más fonemas vocálicos (hay más vocales, que además pueden ser cortas y largas) y hay más fonemas consonánticos (por ejemplo, hay varias eses: la sorda, la sonora, la sch).

Aunque normalmente una letra se corresponde con una pronunciación, hay casos en los que no es así. Esto ocurre principalmente con las vocales. Dos casos típicos son las combinaciones de vocales que dan lugar a pronunciaciones diferentes (por ejemplo, ei se pronuncia en alemán como ai y eu se pronuncia como oi) y las vocales cuando van seguidas por una consonante simple o una consonante doble (por ejemplo, en betten y beten la primera e se pronuncia diferente y el significado de las palabras es diferente).

Leer más sobre las vocales alemanas y sobre las consonantes alemanas.

El alemán es una lengua con declinaciones.

Además de la conjugación de los verbos, en alemán, los sustantivos, los pronombres, los adjetivos, los artículos, los posesivos, los demostrativos… se declinan, es decir, su forma varía dependiendo de la función que desempeña la palabra o de la preposición que la precede. Para añadir un poco más de complejidad, existen diferentes declinaciones o, lo que es lo mismo, tablas de terminaciones.

Por contra, los adverbios, las conjunciones y las preposiciones no se declinan. Sin embargo, las preposiciones juegan un papel en la declinación, puesto que hay preposiciones que rigen siempre acusativo, otras que rigen dativo, otras genitivo y algunas, dependiendo de la situación, rigen acusativo o dativo. Estas últimas son las que son más difíciles, aunque existen ciertas reglas que ayudan. También hay verbos que siempre llevan una determinada preposición, la cual rige un caso determinado.

La declinación alemana tiene cuatro casos: nominativo, acusativo, dativo y genitivo, que equivalen, respectivamente y grosso modo, a sujeto y atributo, objeto directo y ciertos sintagmas preposicionales, objeto indirecto y ciertos sintagmas preposicionales, e indicación de posesión. A modo de ejemplo, en alemán mi amigo se dice mein Freund (nominativo), sin mi amigo se traduce como ohne meinen Freund (acusativo), con mi amigo sería mit meinem Freund (dativo) y de mi amigo es meines Freundes (genitivo).

El orden (y la presencia) de las palabras está sujeto a ciertas normas fijas

En alemán, por ejemplo, el verbo siempre debe ocupar la segunda posición. Sin embargo, este orden se ve alterado en ciertos casos como son las oraciones interrogativas (caso no muy difícil de aprender: la afirmación Ich habe ein Buch frente a la pregunta Hast du ein Buch?) y las oraciones subordinadas (caso más problemático para un hispanohablante: Ich habe ein Buch, ‘tengo un libro’, frente weil ich ein Buch habe, ‘porque tengo un libro’).

Otra diferencia con el español es que los pronombres personales de sujeto alemanes no pueden eliminarse. Esto es, en alemán hay que decir siempre ich (‘yo’), du (tú)… mientras que en español son opcionales y suelen aparecer únicamente con una función de énfasis.

También existe una gran diferencia en la posición de las palabras en oraciones cuyo verbo tiene una forma compuesta (por ejemplo, el pretérito perfecto) o es una combinación de un verbo normal más un verbo modal (por ejemplo, las construcciones del tipo querer más verbo, poder más verbo…). En español estas formas verbales compuestas permanecen como un bloque indivisible mientras que en alemán las partes se separan y entre ellas se incluyen el resto de informaciones (salvo en las oraciones subordinadas que van juntas al final en orden invertido).

Veamos un ejemplo. En alemán ‘yo he comprado un libro’ se dice ich habe ein Buch gekauft (literalmente, ‘yo he un libro comprado’), mientras que ‘porque yo he comprado un libro’ se dice weil ich ein Buch gekauft habe (literalmente, ‘porque yo un libro comprado he’).

Los sustantivos en alemán siempre se escriben con mayúscula.

Los sustantivos alemanes, tanto los nombres propios como los comunes e independientemente de su posición (tras punto, en el medio de una oración…), siempre se escriben con mayúscula. El resto de palabras se escriben con mayúscula según unas reglas similares a las españolas.

Además, en algunos casos esta diferencia provoca una diferencia de significado. Por ejemplo, der Morgen es ‘la mañana’, la parte del día, mientras que morgen es ‘mañana’, el día que sigue a hoy.

Vocabulario preciso, mayoritariamente germánico y con muchos compuestos.

Los alemanes utilizan con mucha frecuencia palabras compuestas por dos o tres palabras. Las más típicas aparecen en un diccionario, pero hay otras que no lo hacen. Por tanto, hay que aprender a descomponerlas para, primero, comprenderlas con más facilidad y, segundo, para poder encontrar los compontes en el diccionario en el caso de que no aparezcan las palabras completas en el diccionario. Todo esto se complica porque a veces las palabras sufren pequeñas modificaciones antes de ser unidas en la palabra compuesta (se elimina una letra, se añade una s como nexo…).

Pero, incluso una vez descompuestas las palabras, es difícil para un principiante deducir el significado ya que, aunque existen palabras de origen latino, cuya forma es muy similar (cultura, Kultur), la mayoría del vocabulario es de origen germánico y no se puede intuir su significado. Es relativamente frecuente que para el mismo concepto exista una palabra de origen latino y otra de origen germánico. En este caso la palabra latina corresponde a un registro más culto o se usa solo en ciertos contextos o situaciones. En algunos casos el inglés ayuda, aunque hay más de un falso amigo.

El vocabulario alemán suele ser un vocabulario muy preciso y con muchos matices. Esto es posible en gran medida gracias a la composición de palabras. Por ejemplo, el concepto de ‘salida’ en español lo podemos refinar añadiendo información extra como ‘salida de peatones’ o ‘salida de coches’. Muchas veces no se hace y esa información extra se deduce del contexto. En alemán, por contra, se suele hacer siempre usando diferentes compuestos: Ausgang (salida si vas andando, la salida en un cine), Ausfahrt (salida si vas conduciendo, la salida en una autopista), Abfahrt (salida si implica alejamiento, la salida del tren), etcétera.

Los sustantivos alemanes pueden tener tres géneros: masculino, femenino y neutro.

Los sustantivos alemanes pueden ser masculinos, neutros y femeninos. Las formas del nominativo del artículo determinado son der, das y die, respectivamente.

Existen reglas que facilitan el aprendizaje del género de ciertas palabras, pero estas reglas no cubren todo el vocabulario y es necesario aprender muchas cambinaciones género-sustantivo de memoria. Para colmo, salvo en el caso de las personas, y no siempre, el género no es como en español. Un caso típico es el de la luna y el sol, que en alemán son ‘el luna’, der Mond y ‘la sol’, die Sonne.

Leer más sobre los sustantivos masculinos, sobre los sustantivos femeninos y sobre los sustantivos neutros.

La formación del plural en alemán es más complicada que en español.

En alemán, a veces la forma en plural es idéntica a la forma en singular, otras veces el plural se forma añadiendo una desinencia o terminación a la forma en singular, en otros casos solo hay un cambio vocálico (Umlaut) y también hay casos en los que el plural se forma con un cambio vocálico más una desinencia añadida.

Si esto no fuera suficientemente complicado, hay diferentes terminaciones y cambios vocálicos. Para colmo, hay palabras que tienen doble plural y otras que tienen un plural especial que se sale de las reglas generales.

Leer más sobre la formación del plural.

Hay menos tiempos verbales y algunos se usan de forma diferente.

En alemán existen menos tiempos verbales que en español. Esto se acentúa en el lenguaje coloquial, donde la conjugación verbal se simplifica todavía más. Por ejemplo, para el pasado en indicativo existen tres posibilidades: el perfecto, el pretérito y el pluscuamperfecto. En la práctica cotidiana suele usarse casi siempre el perfecto más el pretérito de unos pocos verbos (ser, tener…). No existe, por ejemplo, la diferencia entre el indefinido y el imperfecto: en alemán, tenía y tuve es hatte.

Luego, existen usos diferentes de ciertos tiempos cuyo nombre nos puede llevar a engaño, como el Konjunktiv I, que no equivale al presente de subjuntivo español, sino que se usa para el estilo indirecto. El subjuntivo español es en alemán el Konjunktiv II, aunque no es exactamente igual. Otro caso es la pasiva, cuya construcción en alemán no es mucho más compleja que en español, pero que sí se usa con muchísima más frecuencia. Más que aprender cómo formar la pasiva, lo difícil es acostumbrarse a hablar y escribir con tantas estructuras con verbos en pasivo.

Tres verbos auxiliares alemanes, haben, sein y werden.

En alemán existen tres verbos auxiliares, haben (‘haber’; como verbo pleno significa ‘tener’), sein (‘ser’, ‘estar’) y werden (como verbo pleno significa ‘volverse, convertirse’).

A la hora de formar algunos tiempos como el perfecto o el pluscuamperfecto, los verbos alemanes toman haben o sein. También hay verbos que pueden tomar ambos auxiliaes, dependiendo la elección de criterios semánticos, sintácticos e, incluso, regionales. A modo de ejemplo, en alemán se dice “yo soy/estoy llegado”, ich bin angekommen, pero se dice “yo he hablado”, ich habe gesprochen.

Por ello, también es necesario aprender el auxiliar o auxiliares de cada verbo al estudiarlo. Para ayudarnos en esta tarea, hay reglas que nos permiten saber el verbo auxiliar de cada verbo. Aunque estas reglas tienen sus excepciones y sus zonas grises, sí que son de gran ayuda en la inmensa mayoría de los casos.

Leer más sobre los verbos auxiliares haben y sein.

Por otro lado, el verbo auxiliar werden es el que toman todos los verbos alemanes a la hora de formar ciertos tiempos verbales como el futuro y el condicional, con lo que en este caso es más fácil aprender la conjugación de estos tiempos verbales.

Para aquellos que sepáis inglés, la estructura en alemán es similar a la inglesa. Por ejemplo, para decir el vendrá, en inglés usamos la forma auxiliar will, he will come, y en alemán es necesaria la forma wird, er wird kommen.

Algunos verbos alemanes se dividen en dos partes al ser conjugados.

En alemán existen verbos que se conjugan como los españoles: se toma el infinitivo, se quita la terminación de infinitivo para obtener la raíz y se le añaden las desinencias correspondientes. Por ejemplo, lesen significa ‘leer’ y das Buch es ‘el libro’. La raíz del verbo es les- y la terminación de primera persona del singular es -e. De este modo, podemos formar la oración Ich lese ein Buch (‘yo leo un libro’).

Sin embargo, hay verbos alemanes que al conjugarlos se dividen en dos partes, un prefijo y lo que podríamos llamar el “verbo base”. El prefijo permanece invariable en todos los tiempos y para todas las personas, mientras que el “verbo base” se conjuga como los verbos no separables, como los verbos españoles. Por ejemplo, abholen significa ‘recoger’ y es un verbo separable, ab-holen. Si queremos decir ‘yo recojo el libro’, en alemán debemos decir ich hole das Buch ab.

Leer más sobre los verbos separables.

La negación es diferente a la negación en español.

La negación en alemán tiene una estructura semejante a la del español en algunos casos. Sin embargo, hay veces en que hay diferencias. Por ejemplo, no existe la doble negación con significado negativo de la estructura española con no y ningún: en español decimos no tengo ningún libro, mientras que en alemán se dice ich habe kein Buch (literalmente ‘yo tengo ningún libro’).

Otro caso especial de la lengua alemana es la partícula doch, que no tiene una traducción directa e inmediata al español. Además de otros significados, doch tiene el significado de ‘sí’, pero se utiliza para negar una negación anterior. Es decir, se utiliza doch después de que alguien diga que no a algo, entonces doch es algo así como decir en español ‘sí, claro que sí’. Por ejemplo, si alguien te dice ‘eso no es así’, das ist nicht so, tú puedes responder diciendo doch!, ‘sí, claro que sí’.

Leer más sobre la negación en alemán.

Los números y las fechas son diferentes.

Los números en alemán siguen reglas diferentes a las de los números españoles. Hasta el número doce, no siguen una pauta de composición, son palabras simples. Se aprenden de memoria y ya está: el uno es eins, el dos es zwei… Desde el trece hasta el diecinueve, se forman con la estructura “unidad-diez”. Por ejemplo, el dieciocho es en alemán “ochodiez”, achtzehn. Y lo mismo con los demás números alemanes que tienen decenas y unidades diferentes de cero. De esta forma, en alemán, el veintiocho se dice “ochoyveinte”, achtunddreißig.

Leer más sobre los números cardinales alemanes.

Por otra parte, en las fechas en alemán se usan números ordinales en vez de cardinales para el día y el mes. En español esto se da solo con el primer día del mes, donde se puede decir, por ejemplo, “el uno de mayo” o “el primero de mayo”; en alemán, ese día es el “primero del quinto”, der erste fünfte. Sin embargo, en el resto de casos en español se usa el número cardinal, “el ocho de mayo”, mientras que en alemán se sigue usando el ordinal, der achte fünfte (traducido literalmente, “el octavo del quinto”). Tampoco hay que olvidar que las fechas sufren declinación.

Los años de las fechas en alemán también son diferentes. A partir del año 2000 siguen una estructura similar a la española y se dice, por ejemplo, zweitausendacht (literalmente, “dosmilocho”), utilizando la estructura de un número normal. Pero, para las fechas anteriores, se usa una estructura similar a la inglesa y se divide el número en dos partes, el siglo y el resto. Por ejemplo, el año 1988 se dice en alemán, neunzehnhundertachtundachtzig, lo cual equivale a “nueve y diez siglo ocho y ochenta”.

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Publicado en LINGUAFILIA el 12-05-2013 (modificado el 25-02-2018) bajo licencia CC BY-SA 4.0.

Hay 5 comentarios.

  1. El 11 de octubre de 2015, a las 21:34 horas, geoca dijo:

    Alles gut

  2. El 17 de abril de 2016, a las 21:09 horas, Malcolm dijo:

    Muchisimas gracias, me sacaron varias dudas que tenia, ademas aclararon los puntos mas importantes lo cual sirve de mucho. 🙂

  3. El 27 de diciembre de 2016, a las 16:12 horas, Esperanza dijo:

    Für mir ist auch eine Hilfe.

  4. El 24 de febrero de 2017, a las 15:48 horas, Markal dijo:

    Los sustantivos alemanes pueden tener tres géneros: masculino, femenino y neutro.
    “Los sustantivos alemanes pueden ser masculinos, neutros y femeninos. Las formas del nominativo del artículo determinado son der, die y die, respectivamente.”
    El artículo para el sustantivo neutro es “das” ¿O estoy equivocado?

  5. El 24 de febrero de 2017, a las 18:36 horas, admin dijo:

    @Markal: Estás en lo cierto. Ya está corregido el error. Gracias por señalarlo.

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